martes, 10 de abril de 2007

Hikikomori

¡Ja! Me río. Viajar por el espacio, salir de mi habitación, de mi calle, de mi frontera, de mi atmósfera, es ingenuo. El espacio, el universo, es únicamente lo que separa mi habitación del resto, no hay más, no existe más; sólo el remanente, la carne podrida cuyo aroma entra en mi habitación a pesar de estar cerrada, el hedor de tu piel ¿cómo puede apestar a vosotros si permanece aislada, sino existe contacto entre aromas y aires, entre mi adentro y tu afuera? Mi impermeable, insonora y segura habitación. El espacio, el universo entero, se encuentra allí. No hay más. No existe más.

Mis sueños de astronauta querían conquistar ese espacio afuera, la diversidad de la especie que creí encontrar en la películas de niño, y en algún que otro libro, engaños que planta la civilización entre adormideras y cicuta para matar tu espíritu. Pero ya digo que el sueño del espacio, lo que tú llamas la realidad, no es más que un sueño ingenuo, una vía de escape muy remota. Sigo viéndome como aquel astronauta infantil en un planeta desconocido, sin apenas oxígeno, muerte crónica sobre dunas de cristal oscuro, rodeado de animales perversos, seres de múltiples ojos y tentáculos lascivos.

No volver a salir de mi habitación, porque el espacio es pequeño, y el resto fueron los sueños de un astronauta tetrapléjico a punto de morir bajo la presión de la cruel cadena alimenticia.
Soy un asceta sin su religión, un astronauta sin su espacio, una rata sin desperdicios. Soy un hikikomori. Vuestro futuro.

2 comentarios:

Fernando dijo...

¡Hola Javier!

Me llamo Fernando Lorente, y este año si las cosas se me dan bien acabaré la carrera y seguiré de becario unos cuantos añitos más...¡yuhu!
me gustaría ponerme en contacto contigo para preguntarte unas cositas sobre mi proyecto de fin de carrera. me harias el favorazo. no he encontrado otro metodo que ponerme en contacto contigo por aqui, a ver si hay suerte.
mi mail es fernando.lorente@gmail.com
escribeme. un saludo

Erwin dijo...

Soberbia prosa Javier, un tema muy interesante y un final que por decir menos calificaría de inquietante.

Ojalá publicaras más... pero creo que tu blog está inactivo desde hace un rato.

De todas forma, te envío un anacrónico saludo desde Chile.